Teyuna o Ciudad Perdida

Actualizado: feb 21


Ciudad Perdida, Teyuna o buritaca 200, nombres que recibe ésta impresionante construcción ubicada en la cara norte de la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia, sobre la cuenca alta del río Buritaca. Su descubrimiento o, mejor dicho, su restauración, data de finales la década de 1970 cuando llegó a ésta, el primer grupo de “arqueólogos”. Sin embargo, la existencia de éste lugar, era conocida por las comunidades indígenas que habitaban la Sierra y por los guaqueros, un grupo compuesto por diferentes colonos de varias regiones del país, quienes, al mejor estilo de las películas de Indiana Jones, explotaron esta zona por varias décadas.

Esta no es mi primera visita a Ciudad Perdida, he tenido la oportunidad de ir al menos 4 veces por trabajo y otras 2 por placer, eso sí, hará unos 5 años que no iba al lugar, por lo tanto, los cambios del sendero y los alojamientos fueron para mi toda una sorpresa. La organización interna que manejan todos los operadores es asombrosa, digna de replicar en los parques nacionales y reservas del país. Lo que no cambia, es la energía del lugar y las personas que lo habitan, ya sea los colonos o las comunidades indígenas con las que te cruzas en todo el camino.

En esta ocasión, decidimos realizar el camino a la ciudad en 5 días, para poder revisar con calma el lugar y los cambios presentados en éste, no era propiamente un viaje de placer, subía realizando una exploración, para analizar las adecuaciones del sendero y el manejo de aguas en los alojamientos, para volver con un grupo a finales de noviembre de éste año.

El recorrido en total es de 66 kilómetros, divididos en tramos de 8 a 9 kilómetros diarios durante los primeros 3 días, por un terreno ondulado, pero con una predominante en subida. Éste cambia los últimos 2 días, cuando se realiza el ascenso a Ciudad Perdida en la mañana, para luego descender, después del mediodía, al campamento número 2, siendo un trayecto de 16 kilómetros más o menos, dejando para el último día un recorrido de 19 kilómetros hacia el Mamey o Machete Pelao, poblado donde se inicia y acaba el recorrido.

Durante el camino, se da el encuentro con diferentes comunidades, Koguis, Arwacos y Wiwas o Arzarios, quienes habitan el lugar y han sabido insertarse dentro de la lógica del turismo, al integrase con las agencias, asociación de campesinos, indígenas y los guías del lugar. En esta zona se presenta un fenómeno de asociatividad que nunca había visto, entre todos los actores involucrados en la sierra han logrado mejoras en el camino, en los alojamientos, en el manejo de basuras y en el tratamiento de las aguas, donde todos ponen de los dineros que reciben para ayudar; de igual forma, todo se construye en el lugar, con el mejor espíritu colaborativo, como una minga, sin la ayuda del gobierno o instituciones, salvo el ICHAN o la Fundación Prosierra, que trabajan en la preservación del patrimonio.


Durante el ascenso a Ciudad Perdida, pasamos por diferentes lugares, que nos permiten entender los diversos usos de la tierra que ha tenido esta zona, desde los territorios de las comunidades indígenas, a los diferentes campamentos, donde se convive con los colonos que llegaron en diversas épocas del siglo XX al lugar, ya fueran atraídos por la guaquería, los cultivos ilícitos o tan solo personas que buscaban un un lugar y tierra donde asentarse, en un país que ha negado al campo posibilidades y tenencia. Sin embargo, en esta zona en pleno siglo XXI, conviven todos estos actores e interacuan entre ellos por el bien del territorio.

Mutanyi, es un poblado indígena que se encuentra a dos días de camino, el cual se encuentra abitado esporádicamente por las comunidades indígenas del lugar, cuenta con un puesto de salud y es uno de los sitios de reunión, para asambleas y reuniones indígenas. Su arquitectura, es el reflejo de las casa Koguis y Wiwas, seguramente como debía ser arriba en las terrazas de la Ciudad.

Teyuna o Ciudad Perdida es un lugar mágico, “un sitio sagrado de creer y poder”, sinónimo de poder y organización de la cultura Tayrona, quienes habitaron el lugar, hasta la llegada de los españoles. La construcción de la Ciudad, se encuentra a la altura de las obras de los Incas, como Machu Pichu, en la actualidad se ha descubierto la existencia de varias construcciones aún enterradas en la zona y las cuales al parecer se encuentran intactas, tarea en la cual, espero. el gobierno colombiano se preocupe en vez de destinar dineros a otras actividades como ocurre con el gobierno actual del país.

No hay mejor sensación, cuando después de 3 días de camino, cruzas el último tramo del río y llegas a las escalinatas que conducen a la ciudad, un tramo que revitaliza y prepara para la llegada a las primeras terrazas, las cuales siempre me sorprenden, esos encuentro entre las culturas primitivas, la naturaleza del lugar y su energía.

Dentro del Parque Arqueológico encontramos diferentes recorridos: el eje central, el sector piedras, el canal o machena y el sector norte denominado la gallera donde ocasionalmente residen indígenas y podemos encontrar a Rumualdo, el Mamo espiritual de la Sierra. Las construcciones en Roca, alternan con una frondosa vegetación y los sonidos de las aves, entre ellas los mochileros, quienes construyen sus nidos en los arboles alrededor de las construcciones.

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